¿Cómo debe ser la nueva gestión sostenible de residuos?

Conseguir que la gestión sostenible de residuos de tu negocio sea una realidad es posible. Pese a los múltiples obstáculos que puedes encontrar, existen algunas estrategias novedosas que aplicar. Gracias a ellas, alcanzar un grado de eficacia tal que que tu impacto negativo en el medio ambiente sea muy reducido deja de ser algo inalcanzable. 

Hacia una gestión sostenible de residuos 

La gestión de residuos es un desafío global que impacta de manera directa en el medio ambiente, la salud pública y la economía. Adoptar un enfoque sostenible no es solo una opción, sino una necesidad para minimizar la contaminación, reducir el consumo de recursos naturales y mitigar el cambio climático. 

Lograr una gestión sostenible de residuos implica aplicar estrategias novedosas o que estén basadas en la jerarquía de residuos: reducir, reutilizar y reciclar. La reducción en la generación de desechos es el primer paso, ya que se promueve un consumo responsable y un diseño ecológico de los productos. La reutilización permite alargar la vida útil de los materiales, lo que disminuye la demanda de nuevas materias primas. Y el reciclaje transforma los desperdicios en nuevos objetos y evita su consiguiente  acumulación en vertederos. 

Además, el aprovechamiento energético de residuos no reciclables mediante tecnologías, como la valorización térmica o la producción de biogás, contribuye a la economía circular. Al fin y al cabo, se cierra de manera eficiente el ciclo de vida de los productos. 

Las empresas y gobiernos tienen un papel fundamental en la implementación de políticas que fomenten la gestión sostenible, desde la inversión en infraestructuras adecuadas hasta la educación ambiental de la población. A nivel individual, cada persona puede contribuir separando sus desechos y optando por alternativas más sostenibles en su consumo diario. 

¿Cuáles son las barreras al tratamiento de residuos actual?  

Aunque sea importante, se han ido colocando diferentes barreras al tratamiento de residuos. Estas hacen que sea difícil garantizar su sostenibilidad, tanto a corto como a largo plazo. Ya sean políticas o económicas, conviene conocerlas para encontrar la fórmula más eficaz de superarlas. 

Leyes ineficaces 

En muchas ocasiones, el principal obstáculo es una legislación que es inadecuada o poco eficaz. El problema surge cuando los textos contienen definiciones vagas de qué es un residuo y cómo debería gestionarse, por poner un ejemplo. Esto conduce a que la clasificación de los materiales no sea tarea sencilla, lo que limita llevar a cabo un buen manejo. 

Al no existir un correcto marco legal o que este cambie de manera constante, el sector privado no llega a desarrollar todo su potencial. Ante tanta incertidumbre, no se sabe a ciencia cierta cómo actuar. Así, la cantidad de iniciativas y, sobre todo, la innovación en materia de gestión se resiente. 

No reconocer el problema o exagerarlo 

Seguro que has encontrado a organizaciones o personas que niegan que la sostenibilidad de la gestión de residuos sea un problema. La cuestión en este caso es que al no reconocer el desafío, no se llegan a desarrollar soluciones efectivas. Es decir, se minimizan los efectos que tiene no separar los desechos, por ejemplo, algo que lleva a no obtener los datos necesarios para tomar buenas decisiones. 

Sin embargo, este obstáculo tiene otra cara: la exageración. Cuando la sociedad nota que los discursos y narrativas en torno al cuidado del medio ambiente se vuelven hiperbólicos, se genera un sentimiento de rechazo. Como comprenderás, esto conduce a que no se tome en serio la importancia de la gestión de los residuos, cosa muy dañina a largo plazo. 

Dificultades técnicas 

Esta es una barrera que puede manifestarse de diferentes maneras. Una de ellas es que los productos no sean reciclables o que tratarlos sea demasiado costoso. También que no se disponga de la maquinaria adecuada en alguna de las fases del proceso. Esto conduce a que realizar una buena gestión sea una tarea difícil. 

Junto con lo anterior, quizás no se tengan los conocimientos necesarios o, incluso, no se entienda cuál es la forma adecuada de gestionar un desecho en concreto. Por ejemplo, en climas cálidos es indispensable recoger los restos de comida con una alta frecuencia. De lo contrario, se pudrirán en poco tiempo, con los consiguientes efectos negativos. Ante esto, conviene que entiendas el contexto en el que actúas y que tengas los saberes correctos para actuar de manera efectiva. 

Falta de financiación 

No es raro que los organismos o empresas dedicadas a manejar desechos no estén financiados como deberían. Tales circunstancias se traducen en carencias de todo tipo, como de personal o de maquinaria. La falta de acceso a instrumentos de financiación bien diseñados también lastra cualquier iniciativa. 

Además, ten en cuenta que el valor de los materiales reciclados puede no cubrir el coste de tratarlos. Así que, se tiende a evitar aquellos que menos aportan al ser económicamente inviables. Para solucionar este problema, hay que diseñar presupuestos sólidos y contar con ayudas de la Administración. 

Nuevas estrategias eficaces en la gestión de residuos 

Una de las estrategias eficaces en la gestión de residuos que puedes llevar a cabo es la prevención de su generación. Para aplicarla, es indispensable que analices a fondo los procesos productivos de una empresa. Esta tarea te permitirá entender en qué fases se producen desechos, su tipo y las cantidades. Al conocer esta información, no te costará determinar cómo reducir, en la medida de los posible, los desperdicios. 

En cuanto a innovación, incluir ciertas tecnologías marca la diferencia. Tal es el caso del internet de las cosas y el de la inteligencia artificial, cuya combinación es capaz de revolucionar la gestión de residuos. La clave reside en el uso de sensores inteligentes que monitorizan en tiempo real procesos relevantes, como la recogida de basuras. Así, se obtienen datos con los que mejorar las rutas y ganar tanto en eficiencia como en efectividad, por ejemplo.

Ante ciertos obstáculos, como la falta de financiación, conviene priorizar qué desechos tratar primero. Es una forma sencilla de no malgastar tus escasos recursos y de centrarte en aquellos materiales que merecen la pena, algo que hay que determinar. Quizás sean fáciles de reciclar o su impacto en el medio ambiente sea muy dañino, en cualquier caso es preciso establecer cuáles son los más importantes. 


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